lunes, 23 de febrero de 2015

Tempus fugit

Pasa tan rápido que asusta.

 La vida pasa atómica ante nuestros ojos y antes de que nos demos cuenta ha pasado un año entero.

Queremos hacer tanto que la mitad se nos queda colgando.

Tratamos de estirar los minutos en vez de tratar de recortar la lista de tareas pendientes.

Queremos que todo nos salga tan irrisoriamente perfecto como en las irreales películas de Hollywood. Y eso sin darnos cuenta de lo aburrida que sería la vida si todo nos saliera bien siempre.

Y de repente va la vida y nos vapulea y es entonces cuando algo hace click en nuestro interior y comenzamos a ver las cosas de manera algo distinta. Las prioridades cambian y lo que antes era de vital importancia, nos parece ahora irrelevante.

Aunque en el momento de pasar por un mal trance no lo veamos así, son esos palos que nos da la vida los que nos suelen ayudar a ver con un poquito de claridad.

Aprender a valorar lo que tenemos, a dar gracias por ello y a disfrutan del tiempo del que disponemos, son 3 cosas que deberíamos hacer más a menudo.

3 comentarios:

  1. Nada sucede en nuestra vida que que tenga un significado y un "para qué".
    Por éso: a aplicar aquello de "aquí y ahora".
    El tiempo es una ilusión fugaz.
    Abracitos

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    1. Muy cierto, creo que todo sucede por alguna razón...

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